Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XXX del TO-B

Tengamos vista

30 TO-B

Descargar homilía

VER:

Personalmente creo que el sentido de la vista es el más necesario. La carencia de alguno de los otros sentidos es una grave dificultad, pero no puedo imaginarme lo que es no ver lo que te rodea, no ver por dónde vas, no ver a las personas queridas; de ahí los esfuerzos que se están haciendo, aprovechando la tecnología, para facilitar la vida a las personas ciegas. Pero además del sentido corporal, en nuestra vida también necesitamos “tener vista”, es decir, la capacidad para descubrir lo que otros no ven, o para anticipar un suceso a partir de los signos presentes, o para ir más allá de las apariencias de las cosas y personas hasta penetrar en su realidad más profunda.

JUZGAR:

En el Evangelio hemos escuchado el encuentro de Jesús con el ciego Bartimeo. Ante la pregunta de Jesús: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego le contestó: Maestro, que pueda ver. Bartimeo siente en primer lugar la necesidad de recuperar el sentido de la vista, porque esa carencia le obligaba a estar sentado al borde del camino pidiendo limosna. Y podemos pensar que el milagro que Jesús obra en él se limita a una curación “física”, que ya supondría un importante cambio en su vida.

Pero la respuesta de Jesús le abre a un horizonte más amplio que la simple recuperación del sentido corporal. Al decirle: tu fe te ha curado, Jesús hace descubrir a Bartimeo que “ya tenía vista”, porque aunque estuviera privado del sentido corporal, al oír que era Jesús Nazareno el que pasaba por el camino, empezó a gritar: Hijo de David, ten compasión de mí. Bartimeo no puede ver a Jesús físicamente pero por la fe lo llama Hijo de David, que es un título que los judíos aplicaban al Mesías, el cual había de ser descendiente del rey David. Bartimeo, aunque físicamente sea ciego, “tiene vista” para reconocer en Jesús Nazareno al enviado de Dios.

Y no sólo eso: al momento recobró la vista y lo seguía por el camino. La curación física ha provocado que Bartimeo se convierta en seguidor de Jesús. A partir de ahora Bartimeo “verá” y sobre todo “tendrá vista” evangélica, porque su vida será “seguimiento”, es decir, irá haciendo suyas las actitudes, comportamientos y enseñanzas de Jesús.

Con este signo, Jesús nos hace una llamada a todos a desear “tener vista” evangélica, es decir, a “ver”, a la luz de la fe, los acontecimientos de la vida, grandes o pequeños, personales o colectivos, para descubrir en ellos la presencia de Dios, que pasa por el camino a nuestro lado. Y así aprender a realizar una lectura creyente de la realidad, para actuar en nuestra vida con criterio evangélico.

ACTUAR:

La curación del ciego Bartimeo nos invita a reflexionar: ¿En qué aspectos de nuestra vida estamos “ciegos”? ¿Qué circunstancias personales o sociales no somos capaces de “ver”, y quizá nos mantienen también “sentados al borde del camino”, sin saber o poder tomar una determinación?

¿Tenemos “la vista” de la fe? Aunque en nuestra mente lo tengamos claro, ¿sabemos reconocer de forma vivencial a Jesús como el Mesías, el enviado por Dios, nuestro Salvador?

Si Jesús nos preguntase ahora mismo: ¿Qué quieres que haga por ti?, ¿qué le responderíamos? ¿Le pediríamos “ver”, “tener vista” evangélica, o nos quedaríamos en algún interés personal?

¿Nuestra vida de fe es verdadero “seguimiento” de Jesús, vamos haciendo nuestros sus criterios, actitudes, sentimientos… para concretarlos en las circunstancias de cada día? ¿O nos limitamos a “cumplir” unas normas y preceptos que tranquilizan nuestra conciencia, pero que no tienen verdadera repercusión en lo cotidiano?

Pidamos hoy por todas las personas ciegas, para que dispongan de los medios necesarios que les ayuden a vivir mejor. Y pidamos por todos nosotros, para que “tengamos vista” y sigamos a Jesús. Como indica la nota de La Casa de la Biblia sobre este pasaje: El ciego Bartimeo, cansado ya de estar sentado, desea recobrar la vista para poder seguir a Jesús. La figura de este ciego se convierte en modélica para todo discípulo. Auténtico discípulo es aquel que, como Bartimeo, testifica y proclama su fe, la traduce en oración perseverante y confiada, se libera de todo lo que impida un encuentro personal con Cristo e, iluminado por Él, lo sigue decidido en su camino.

Los comentarios están cerrados.