Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía del Bautismo del Señor

¿Por qué fui bautizado?

bautismo de jesús

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VER:

El tema 12 del Catecismo Jesús es el Señor es “El bautismo de Jesús”. Y para comenzar la reunión, el material para el acompañante que ha publicado Acción Católica General para ayudar a desarrollar el tema, de acuerdo con lo indicado en la Guía Básica del Catecismo, propone plantear a los niños esta pregunta: “¿Por qué os bautizaron a vosotros?” Una pregunta que no sólo los niños, sino también los adultos, deberíamos plantearnos: ¿Alguna vez he preguntado a mis padres por qué fui bautizado? O también, si tengo hijos y han recibido el Bautismo, ¿por qué lo quise para ellos?

JUZGAR:

Las respuestas serían muy variadas; sin entrar a valorarlas, algunos dirían que porque hace años era impensable no bautizar a los hijos; también por costumbre social, como un “rito de presentación” y como ocasión para reunir a la familia; otros lo ven como algo que “no es malo hacerlo”; en algunos casos, para que los abuelos no se enfaden… La realidad es que pocos darían una respuesta basada en un verdadero convencimiento de fe.

La fiesta del Bautismo del Señor marca el final del tiempo litúrgico de Navidad: En un bautismo general, Jesús también se bautizó. El Bautismo de Juan era un signo de conversión y por tanto estaba destinado a los pecadores. Jesús no lo necesitaba, ya que era “en todo semejante a nosotros, menos en el pecado” (cfr. Hb 4, 15), pero quiso recibirlo porque al hacerse verdadero hombre “tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos, actuando como un hombre cualquiera” (cfr. Flp 2, 7), y así nos dio un ejemplo a seguir.

Jesús es bautizado por Juan el Bautista y en ese momento es ungido por el Espíritu Santo de modo peculiar: El Espíritu Santo bajó sobre Él en forma de paloma; y el Padre proclama: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto. Al aceptar ser bautizado, Jesús dio al Bautismo un nuevo sentido: “para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros… para que los hombres reconociesen en Él al Mesías, enviado a anunciar la salvación a los pobres” (Prefacio).

Contemplar a Jesús recibiendo el Bautismo puede servirnos para encontrar la razón fundamental para que los padres soliciten el Bautismo para sus hijos: para que conozcan a Jesús Resucitado desde pequeños, y puedan creer en Él. Como indica el Catecismo “Los primeros pasos en la fe”: “En la familia hemos recibido la vida, que es el gran regalo de Dios. Cuando recibimos el Bautismo, el regalo es aún mayor: «somos de la familia de los hijos de Dios»”. Y ese regalo empieza a producir frutos: “Al bautizarnos, Dios Padre nos dio un regalo muy grande: el Espíritu Santo, que está dentro de nosotros. Él nos ayuda a ser buenos, nos da alegría y nos enseña muchas cosas sobre Jesús. Desde el día del Bautismo, Dios vive en nuestro corazón”.

Y esto sirve también para un adulto que desee recibir el Bautismo: si el Bautismo de Jesús es su manifestación como el Hijo amado del Padre, la respuesta adulta es la fe y recibir el Bautismo.

Además, Jesús comenzó su vida pública después de recibir el Bautismo. Y para nosotros, el Bautismo es la puerta a través de la cual empezamos a ser cristianos, es decir, a vivir como discípulos de Cristo e hijos de Dios. El Bautismo inicia un proceso de crecimiento en la fe, un camino a lo largo del cual vida y fe deben iluminarse y fortalecerse mutuamente, ayudadas por los demás Sacramentos, por la formación continua y por el conjunto de la comunidad cristiana.

ACTUAR:

¿Alguna vez he preguntado a mis padres por qué fui bautizado? O, si tengo hijos y han recibido el Bautismo, ¿por qué lo quise para ellos? ¿Lo entiendo como un gran regalo o como un “rito” más? ¿Qué significa para mí que Jesús recibiese el Bautismo? ¿Lo reconozco realmente como Salvador?

Durante el tiempo de Navidad hemos celebrado que Dios “se nos regala Él mismo”, que se hizo hombre en Jesús y quiso nacer entre nosotros, y vivir una vida como la nuestra para que nosotros, por su Palabra, por su pasión y resurrección, podamos alcanzar la vida de Dios. Y nuestra respuesta a este Regalo es la fe y el Bautismo. Aprovechemos todo lo que este Regalo nos ofrece, Para eso, la Iglesia celebra en la Vigilia Pascual y otras ocasiones la renovación de las promesas del Bautismo, porque renovar la fe, cuya expresión es el Bautismo, es un signo de que ésta crece y progresa a lo largo de nuestra vida como discípulos y apóstoles de Cristo, el Hijo amado de Dios.

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