Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XXVI del TO-C

No se trata solo de migrantes

26 TO-C

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VER:

En la parroquia de San Agustín de Valencia, pude ver una escena para reflexionar. Iba en un autobús y en una de las puertas había dos personas sentadas sobre cartones, vestidas con andrajos, pidiendo limosna; en la otra puerta estaban saliendo del templo los invitados a una boda de postín. Todos vestían con chaqués, trajes de noche, pamelas… sin acercarse ni mirar a quienes estaban en la otra puerta. Desde el autobús se podían contemplar los dos escenarios: parecían dos mundos diferentes, y sin embargo sólo estaban separados por unos pocos metros. Y pensé que esta escena era una metáfora de lo que ocurre en todo el mundo: el mundo desarrollado y rico “no quiere ver” a quienes están “en la otra puerta” pidiendo simplemente “vivir”. O como el dibujo de Fano “Unos tienen todo y otros nada-n”.

JUZGAR:

Como nos describe Jesús en el Evangelio de hoy del pobre Lázaro y el rico Epulón, que nos ayuda a reflexionar en esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

El lema propuesto por el Papa Francisco para esta Jornada de 2019 es «No se trata solo de migrantes». Preguntémonos: ¿Sobre qué quiere llamar la atención el Papa?

Primero, que una persona que emigra es mucho más que un migrante: tiene una familia, una cultura, unas convicciones religiosas o no, una experiencia laboral, etc., que comparte con otros y que evolucionan en el tiempo. Por otro lado, una persona no es migrante toda su vida.

Segundo, que las dificultades que los migrantes y refugiados encuentran son signo de algo que otras muchas personas también padecen, revelan una sociedad herida. «Por lo tanto, no solamente está en juego la causa de los migrantes, no se trata solo de ellos, sino de todos nosotros, del presente y del futuro de la familia humana» (Mensaje del papa Francisco en la Jornada de 2019)

Por eso, las migraciones solo se humanizarán si se va humanizando el conjunto de la sociedad. «La respuesta al desafío planteado por las migraciones contemporáneas se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Pero estos verbos no se aplican solo a los migrantes y a los refugiados. Expresan la misión de la Iglesia en relación a todos los habitantes de las periferias existenciales, que deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados. (No podemos desentendernos de tantos Lázaros).

Si ponemos en práctica estos verbos, contribuimos a edificar la ciudad de Dios y del hombre, promovemos el desarrollo humano integral de todas las personas y también ayudamos a la comunidad mundial a acercarse a los objetivos de desarrollo sostenible que ha establecido y que, de lo contrario, serán difíciles de alcanzar»

Como resalta la campaña de la Iglesia este año, se trata de migrantes, pero no solo, porque se trata también y sobre todo de nuestros miedos, prejuicios, de caridad, de humanidad, de exclusiones, del lugar que ocupan los últimos, de la persona y de todas las personas, se trata, en definitiva, de construir un mundo donde reine el Dios Amor, el Padre de toda la Humanidad. (No podemos ser Epulones indiferentes ante el sufrimiento de nuestros hermanos)

La DSI, el papa Francisco, al igual que sus antecesores, no dejan de proclamarlo, leemos en (EG, n. 218): «La dignidad de la persona humana y el bien común están por encima de la tranquilidad de algunos que no quieren renunciar a sus privilegios. Cuando estos valores se ven afectados, es necesaria una voz profética».

ACTUAR:

Nos podríamos preguntar, ¿qué puedo hacer yo para evitar que surjan Lázaros, tendidos a las puertas de la riqueza y olvidados? Para empezar, ¿mi vida, mi persona, mis actitudes, están egoístamente centradas en mí y en mis intereses o tengo las puertas, los ojos, las manos abiertas a lo que ocurre a mi alrededor? Y continuar diciéndome ¿qué hago para acoger, entablar relaciones, participar en pequeños proyectos comunes con otros diferentes, allí donde estoy, en mi parroquia, en mi barrio…? Finalmente, ¿soy alguien que crea fraternidad, soy acogedor frente al migrante y refugiado o que genera distancias, construyo puentes o muros? Sintámonos, pues, todos concernidos, todos somos miembros de la fraternidad universal. Pongamos toda esta vida en manos del Señor, sepamos acoger a los emigrantes y refugiados, pues son nuestros hermanos, y pidamos fuerza para ayudar al Espíritu en su ímpetu para hacer de este mundo algo más parecido a lo que Dios soñó al crearlo, y la Doctrina Social de la Iglesia nos ayuda a entenderlo para poderlo hacer vida.

20191006-26TO-C

“Unos tienen todo y otros nada-n”

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