Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía de la Ascensión-A

Sigue siendo fiesta

Asunción Virgen 2

VER: Normalmente, el 15 de agosto es el día en que más poblaciones celebran sus fiestas. Como solían decir los informativos en veranos pasados: “Toda España está de fiesta”, y aunque la gran mayoría de la gente no sabría explicar el porqué de esta fiesta, en casi todas partes encontrábamos música al aire libre, comidas, concursos, procesiones… Pero este año, por la pandemia, se han suspendido casi todos esos actos. Para muchos, aunque sea un día festivo, hoy “no será fiesta” porque identifican la fiesta con los festejos y, por tanto, si no hay festejos no hay fiesta.

JUZGAR:

Pero como decíamos hace dos domingos, el Papa Francisco advirtió en “Evangelii Gaudium” 34: “el mensaje que anunciamos corre más que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios. El problema mayor se produce cuando el mensaje que anunciamos aparece entonces identificado con esos aspectos secundarios que, sin dejar de ser importantes, por sí solos no manifiestan el corazón del mensaje de Jesucristo”.

Los festejos son un aspecto secundario de la fiesta; por eso, hoy sigue siendo fiesta y la ausencia de festejos no nos impide celebrarla, todo lo contrario, puede ser ocasión para profundizar y preguntarnos qué significa esta fiesta y por qué la celebramos, para ir a lo esencial de este día.

Hoy celebramos la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Como dice el dogma de la Asunción, “la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”. Hoy ponemos nuestra mirada en María porque, como diremos en el Prefacio, “ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra”. María es la Mujer que, desde el primer momento, “escuchó y cumplió la Palabra de Dios” (cfr. Evangelio de la víspera); María es la Mujer dichosa porque “ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá” (cfr. Evangelio del día).

A pesar de los problemas e incertidumbres que nos rodean, o precisamente porque estamos inmersos en ellos, hoy celebramos la Asunción de María porque como indica el Papa en “Christus vivit”: “En el corazón de la Iglesia resplandece María. Ella es el gran modelo para una Iglesia joven, que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad” (43). Hoy es una gran fiesta porque María asunta al Cielo es como un anticipo de la promesa de la gloria que nos espera si, como ella, escuchamos y cumplimos la Palabra de Dios, si creemos de verdad que lo que ha dicho el Señor se cumplirá.

Hoy sigue siendo fiesta porque María asunta al Cielo es nuestro modelo a seguir, porque su vida no fue nada fácil pero supo vivirla con la fe y la esperanza en Dios: “María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura. Ella es la amiga siempre atenta para que no falte el vino en nuestras vidas. Ella es la del corazón abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como Madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren… Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera Madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios” (EG 286).

Hoy nos dirigimos a María porque Ella “sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos y también en aquellos que parecen imperceptibles. Es contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos” (EG 288). Hoy sigue siendo fiesta porque María, asunta al Cielo, es “la Madre que vela por los hijos, estos hijos que caminamos por la vida muchas veces cansados, necesitados, pero queriendo que la luz de la esperanza no se apague” (CV 48).

ACTUAR:

¿Soy de los que identifico “festejos” con “fiesta”? ¿Qué significa para mí la fiesta de la Asunción de la Virgen? ¿Qué necesito aprender de María, para seguir con fidelidad al Señor y llegar a la gloria?

Aunque no haya festejos, hoy sigue siendo fiesta, y como “queremos que la luz de la esperanza no se apague”, nos dirigimos a María asunta al Cielo con la oración que el Papa Francisco ha propuesto para estos días de pandemia: “Oh María, Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza. Nosotros nos encomendamos a Ti, que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús manteniendo firme tu fe. Tú sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, pueda regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos. Y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos, a través de la Cruz, al gozo de la Resurrección. Amén”.

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