Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XXXIII del TO-B

“¿Es lo que hay?”

Jornada Mundial de los Pobres

VER:

De vez en cuando surge una de esas frases hechas que, de repente, todo el mundo repite, como: “Es lo que hay”. Una frase que no me gusta nada porque conlleva un sentido de resignación y, ante cualquier hecho o situación que no nos gusta, es injusta o que nos afecta negativamente, la respuesta es: “Es lo que hay”, así que aguántate, no protestes, no esperes nada, fastídiate… porque no puedes hacer nada. Y así, nos hemos acostumbrado a “lo que hay” y lo soportamos resignadamente.

JUZGAR:

Sin embargo, Dios, por medio de su Palabra, no nos llama a la resignación ni al fatalismo, sino a la acción transformadora y evangelizadora de la realidad, y precisamente partiendo de la realidad tal como es, muchas veces negativa. Así lo reflejaba la 1ª lectura: Serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora… Y en el Evangelio, Jesús ha dicho: En aquellos días, después de una gran tribulación, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán… Pero el Señor no nos dice: “Es lo que hay”, aguantaos, no hay solución, sino entonces se salvará tu pueblo (1ª lectura); entonces verán venir al Hijo del hombre (Evangelio).

Ante la dura realidad, el Señor nos llama a saber interpretar los signos de los tiempos: Aprended de lo que os enseña la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sabéis que la primavera está cerca. Pues, del mismo modo, cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. No hay que dejarse llevar por “lo que hay”, sino interpretarlo para descubrir la presencia del Señor y, desde Él, discernir cuál debe ser nuestra acción transformadora y evangelizadora en esa realidad.

Y una de esas realidades a las que nos hemos acostumbrado es a la de la pobreza. Nos hemos acostumbrado a ver cada vez más personas pidiendo limosna, o buscando en los contenedores de basura, o durmiendo en la calle, porque “es lo que hay”. Nos hemos acostumbrado a que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres sean cada vez más pobres, porque “es lo que hay”.

Por eso hoy se celebra la Jornada Mundial de los Pobres, con el lema: “A los pobres los tenéis siempre con vosotros”. Una Jornada que nos invita a leer este signo de los tiempos que es el aumento de la pobreza, para discernir ahí la presencia del Señor, como nos ha dicho en el Evangelio él está cerca, a la puerta… y como dice el Papa Francisco en su mensaje: “Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir”. (2)

Ante la pobreza no cabe decir “es lo que hay”, porque “Jesús no sólo está de parte de los pobres, sino que comparte con ellos la misma suerte. Sus palabras «a los pobres los tenéis siempre con vosotros» indican que su presencia en medio de nosotros es constante, pero que no debe conducirnos a un acostumbramiento que se convierta en indiferencia” (3). Al contrario, “se requiere un enfoque diferente de la pobreza. Servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda”. (7)

ACTUAR:

¿Utilizo la frase “es lo que hay”? ¿En qué situaciones? ¿Me resigno ante las realidades negativas? ¿Cómo reacciono ante los pobres? ¿Descubro en ellos la presencia de Jesús? ¿Cómo creo que debería realizarse la atención a los pobres?

Esta Jornada Mundial de los Pobres es una llamada a descubrir, o conocer mejor, las entidades y personas de la Iglesia que están trabajando por y con los pobres. Pero no es suficiente: “Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar” (4).

El lema «A los pobres los tenéis siempre con vosotros» no significa “es lo que hay”. “Es una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien. No se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino más bien de contrastar la cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres”. (8)

Este signo de los tiempos que es la pobreza nos debe mover, como cristianos a “que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida. Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo. La ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy”. (9)

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