Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía María, Madre de Dios-C

Sin saber qué decir

VER:

A la hora de preparar esta homilía, me encontré sin saber qué decir para no repetir lo mismo de otros años. Leía y meditaba las lecturas y no surgía ninguna llamada que me indicase el desarrollo de la homilía. Pensaba en posibles temas sobre lo que hoy celebramos: la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, año nuevo, Jornada Mundial de la Paz… pero llevaba ya bastantes días dándole vueltas, y nada. Porque la realidad de la situación laboral y económica de muchas personas, del aumento de precios y sus consecuencias en todos los ámbitos, el drama de la inmigración y los refugiados, de las personas víctimas de guerras y del hambre que ya ni siquiera son noticia, de los damnificados por catástrofes naturales en todo el mundo, la degradación medioambiental y el cambio climático… Todo esto, unido a los problemas personales, afectivos, de salud… de tantas personas hace que uno se quede sin saber realmente qué decir. Hasta que hoy he pensado que, precisamente, por ahí debía empezar: por no saber qué decir.

JUZGAR:

Es un buen propósito de año nuevo aprender a callar cuando no se sabe qué decir, en vez de soltar una verborrea vacía tratando de disimular esa falta de palabras. Y es que muchas veces las palabras que decimos “porque toca”, por no callar… no tienen una base sólida que las sustente y las haga creíbles o pueden ser ofensivas, más que “ben-decir”, decir bien de los demás, “mal-decimos”. Por eso, en este primer día del año, Jornada Mundial de la Paz, la única Palabra que deberíamos decir sería la bendición que hemos escuchado en la 1ª lectura: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.

A muchos esto también les suena a palabrería vacía, a una ilusión sin fundamento real, al “opio del pueblo”, como decía Karl Marx, para evitar afrontar la dureza de la realidad. Por eso, otro buen propósito de año nuevo sería encontrar las razones por la que afirmo: “Creo en Dios Padre… Creo en Jesucristo… Creo en el Espíritu Santo…” y que fundamentan la fe cristiana, para no encontrarme sin saber qué decir o repitiendo simplemente unas fórmulas aprendidas pero sin experiencia personal de fe.

Pero como, a pesar de todo, a menudo nos encontramos sin saber qué decir, hoy nos fijamos en la Virgen María. Ella, ante el Misterio de su maternidad, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón, como hemos escuchado en el Evangelio. Es una de las grandes cualidades de María: mujer de pocas palabras pero de mucho diálogo interior en la oración, para poder decir después lo justo y necesario.

ACTUAR:

¿Me he encontrado en alguna ocasión sin saber qué decir, ante una persona o un acontecimiento? ¿Cómo viví esa experiencia? ¿Qué siento ante el nuevo año? ¿Cuáles son las razones por las que creo en Dios y que fundamentan mi fe? ¿Sé conservar las cosas en mi corazón, como María?

Son muchas las situaciones y realidades, cercanas y lejanas, que realmente nos dejan sin saber que decir. Pero esto no significa que haya que guardar un mutismo completo y resignado, sino callar para conservar todo en el corazón, meditarlo en la oración y así, después, saber qué decir.

Así que hoy, al comenzar un nuevo año, ante la incertidumbre del futuro, no nos preocupe no saber qué decir. Aprendamos de María a guardar silencio y conservar todo en nuestro corazón, para que, después, quien hable sea la Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros, como escucharemos mañana, que es la única Palabra que puede iluminar y ofrecer un sentido a toda nuestra vida.

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