Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía VI de Pascua-C

Nuestro Asistente Personal

VER:

Una queja muy común, sobre todo en los adultos, es la falta de memoria. Por diferentes motivos (acumulación de tareas, dispersión de la atención y, también, falta de voluntad), se nos hace difícil recordar hasta las cosas más simples. Con el avance de las tecnologías, se ha desarrollado el “asistente virtual” que es un programa informático provisto de voz, instalado en el ordenador o en el dispositivo móvil, y que ayuda al usuario en múltiples tareas, algunas tan comunes como recordar fechas, poner alguna alarma, buscar información… Para ello, sólo hay que decir unas palabras clave y después hacer la petición, y el asistente se pone en marcha.

JUZGAR:

Estamos ya en el sexto domingo de Pascua, y en este último tramo hemos escuchado decir al Señor en el Evangelio: Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Jesús anuncia a sus discípulos que, tras su Resurrección, no permanecerá indefinidamente con ellos, sino que vuelve al Padre. Jesús sabe que, al no estar físicamente presente con ellos, se corre el peligro de que lo que Él enseñó vaya desdibujándose y perdiéndose, por diferentes motivos.

Es lo que hemos escuchado en la 1ª lectura que ocurrió en Antioquía. Bien pronto surgieron discrepancias entre los miembros de la comunidad cristiana, porque unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Algunos cristianos que provenían del judaísmo pensaban que había que seguir circuncidándose y cumpliendo la ley de Moisés, mientras que otros, que provenían de los gentiles, decían que la fe era lo único necesario. Esto provocó un altercado y una violenta discusión. Esta situación se ha ido repitiendo a lo largo de la historia de la Iglesia: la pluralidad y la diversidad del Pueblo de Dios hace que, en principio, pueda haber diferentes interpretaciones de lo que Jesús enseñó, y a veces estas diferencias han provocado también divisiones y enfrentamientos muy dolorosos, que se han prolongado en el tiempo.

Pero también nos ocurre en el ámbito más personal: casi cada día se nos presentan hechos de vida, interrogantes… ante los que no sabemos cómo responder correctamente desde la fe, unas veces porque nos falta la adecuada formación, y otras veces porque sencillamente no nos acordamos de que la fe debe iluminar nuestra vida, en todas sus facetas, y actuamos sólo según nuestro parecer.

Por eso, Jesús ha hecho a sus discípulos, también a nosotros, una promesa: El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. Jesús les promete y nos promete un “asistente”, no virtual sino Personal, el Espíritu Santo, que nos ayudará a recordar y a aplicar con profundidad a nuestra vida la enseñanza de Jesús. Como indica la Biblia de la Conferencia Episcopal Española, «Paráclito puede significar abogado, ayudador, consolador, defensor… funciones que ya ha cumplido Cristo durante su ministerio y que cumplirá ahora el Espíritu Santo». (nota Jn 14, 16)

Este “Asistente Personal” que es el Espíritu Santo ya lo tenemos instalado en nosotros desde nuestro Bautismo y con la versión definitiva que es la Confirmación. Para utilizarlo, sólo tenemos que invocarlo brevemente y Él se pone en marcha para que tengamos actualizado todo lo que Jesús nos ha dicho y sepamos profundizar en ello para ir aplicándolo a toda nuestra vida. Y esto vale también tanto para el plano personal como para el conjunto de la Iglesia y los retos a afrontar.

ACTUAR:

¿Noto que me falta memoria? ¿Qué hago para recordar las cosas? ¿Utilizo algún asistente virtual, le veo utilidad? ¿Recuerdo y tengo presente todo lo que Jesús nos ha enseñado, o a veces se me olvida? ¿Sé cómo aplicarlo en mi vida cotidiana? ¿Cómo reacciono cuando otros cristianos interpretan el Evangelio de forma diferente a mí? ¿He sufrido algún enfrentamiento por este motivo? ¿Invoco expresamente al Espíritu Santo en mi oración?

No es fácil llevar adelante la unidad entre fe y vida. Los retos que se nos plantean, individualmente y como Iglesia, son muchos. Pero Jesús nos dice que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Utilicemos el Asistente Personal que el Padre nos regala en nombre de Jesús, el Paráclito, el Espíritu Santo, para sentirnos acompañados y ayudados por Él de modo que allí donde estemos podamos actualizar y manifestar de palabra y de obra todo lo que Jesús nos ha enseñado.

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