Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía Corpus Christi-C

Prueba de exteriores

VER:

En un conocido concurso culinario en el que compite un grupo de aspirantes a cocineros, una de las partes es la “prueba de exteriores”. Los aspirantes se desplazan a un espacio abierto y deben preparar una comida para un gran número de comensales. A menudo en esta prueba, las dificultades superan a los aspirantes y han de ser los jueces quienes se pongan a cocinar para corregir sus carencias y que la comida esté a punto y llegue a los comensales.

JUZGAR:

Hoy celebramos la solemnidad del Corpus Christi. La 2ª lectura de hoy es la misma que leemos el Jueves Santo: Jesús instituye la Eucaristía en el contexto de su Última Cena con sus discípulos, y utiliza algunos elementos comunes de esa cena, el pan y el vino, para mostrar cómo va a ser a partir de ahora su presencia, por la acción del Espíritu Santo: tomó el pan y dijo… Esto es mi cuerpo. Lo mismo hizo con el cáliz… Este cáliz es la nueva alianza en mi sangreY deja bien claro: Haced esto en memoria mía.

La Eucaristía, pues, es una verdadera comida en el cual Cristo se nos da como alimento, no en sentido figurado o metafórico, sino real. Pero esta comida no es para el disfrute individual o del pequeño grupo de los discípulos. Jesús, antes del pasaje que hemos escuchado hoy en el Evangelio, había enviado a los Doce a predicar el Reino de Dios, y ellos fueron recorriendo las aldeas, anunciando el Evangelio (cfr. Lc 9, 1ss); ellos, a su regreso, refirieron a Jesús todo lo que habían hecho, pero les aguardaba todavía una especie de “prueba de exteriores”: ante esa gente que estaba en descampado, Jesús les dice: Dadles vosotros de comer.

Sin embargo, a ellos esa prueba les supera y por eso le dijeron: Despide a la gente, que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida… no tenemos más que cinco panes y dos peces. Pero Jesús va a aprovechar su incapacidad para realizar un signo que preanuncia la Eucaristía, y por eso se pone a “cocinar” para dar de comer a la gente: tomando él los cinco panes y los dos peces y alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Y así, comieron todos y se saciaron y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos llenos.

Jesús dijo: El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. (Jn 6, 51) Este día de Corpus Christi, que solemos rodear de mucha solemnidad, procesiones, altares, etc., no es sólo un día de devoción a la Eucaristía: es también para nosotros una “prueba de exteriores”, porque como escribió el Papa Benedicto XVI en “Sacramentum caritatis”: “nuestras comunidades, cuando celebran la Eucaristía, han de ser cada vez más conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos. Pensando en la multiplicación de los panes y los peces, hemos de reconocer que Cristo sigue exhortando también hoy a sus discípulos a comprometerse en primera persona: «dadles vosotros de comer»”. (88)

Por eso, “no podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Éste exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en Él. Por eso la Eucaristía no es sólo fuente y culmen de la vida de la Iglesia; lo es también de su misión”. (84) De ahí que el Papa Benedicto XVI dividiera su exhortación “Sacramentum caritatis” en tres partes: Misterio que se ha de creer, Misterio que se ha de celebrar, y Misterio que se ha de vivir. Y se ha de vivir en lo personal y en la “prueba de exteriores” que es anunciándolo y ofreciéndolo al mundo.

ACTUAR:

¿La Eucaristía, principalmente la dominical, es el centro y culmen de mi vida cristiana? ¿Participo en ella de forma consciente y activa, busco tiempo de adoración ante el Sagrario? ¿Me doy cuenta de que estoy ante la presencia real de Cristo, su Cuerpo y su Sangre? ¿Cómo me veo en la “prueba de exteriores”, doy testimonio ante los demás de coherencia con lo que creo y celebro? ¿Me superan las dificultades de esta misión, me veo incapaz de llevarla a cabo? Hoy como entonces, Jesús nos sigue diciendo: Dadles vosotros de comer. No le importa que creamos que tenemos poca capacidad: hoy celebramos que Él mismo se hace “cocinero y alimento” para que, con Él, afrontemos y superemos cada día la “prueba de exteriores” no por nuestros méritos sino porque, fuertes con la fuerza de la Eucaristía, podemos hacernos “pan partido” para los demás y que también puedan encontrar a Cristo realmente presente en la Eucaristía y creer en Él.

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