Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet


Homilía I Adviento-B

Ojalá… 

VER:

En la lengua española tenemos una palabra que expresa un vivo deseo de que suceda algo: “Ojalá”. La utilizamos en múltiples circunstancias, tanto personales como sociales: “Ojalá llegue a tiempo, ojalá apruebe la oposición, ojalá acabe pronto, ojalá me toque la lotería, ojalá…” Y en las actuales circunstancias provocadas por la pandemia, hay otros “ojalá” que añadir a la lista: “Ojalá acabe esto, ojalá la vacuna salga pronto, ojalá la economía mejore, ojalá la gente sea más responsable…” Lo que pasa es que, al menos en lo que se refiere a los grandes problemas, decimos “ojalá” sin mucho convencimiento, porque en el fondo no esperamos que se cumpla ese deseo: lo que vivimos cada día, lo que escuchamos o leemos en las noticias… no mueve precisamente a la esperanza. Estamos comprobando cómo los medios e iniciativas humanas, aun siendo positivos, resultan insuficientes. La pandemia nos ha hecho recordar una realidad que habitualmente no tenemos en cuenta: que, a pesar de todos nuestros avances y logros, somos criaturas, somos seres limitados. Sigue leyendo


Homilía Jesucristo, Rey del Universo-A

Inconscientes o conscientes

VER:

Es muy probable que hayamos tenido la experiencia de que alguien nos haya dicho algo similar a esto: “Tú no te acordarás, pero hace años me dijiste una cosa que me hizo mucho bien, y no se me ha olvidado”. Seguro que todos recordamos alguna palabra o gesto que alguien tuvo con nosotros y que supuso una gran ayuda, y por mucho tiempo que pase no lo olvidamos y lo seguimos recordando con agradecimiento. Pero también se da el caso contrario; alguien nos puede decir algo similar a esto: “Tú no te acordarás, pero hace años me dijiste una cosa que me hizo mucho daño, y no se me ha olvidado”. Y seguro que todos recordamos también alguna palabra o gesto que alguien tuvo con nosotros y que nos afectó negativamente, y por mucho tiempo que pase no lo olvidamos y lo seguimos recordando con dolor y acritud. Porque aunque no seamos conscientes de ello, nuestras palabras y actos tienen una trascendencia mucho mayor de lo que imaginamos. Sigue leyendo


Homilía XXXIII del TO-A

Tiende la mano al pobre

VER:

Un sentimiento muy común, ante los graves problemas de todo tipo que aquejan a la humanidad, es el sentimiento de impotencia. Son tantas las necesidades, tantos los dramas, tantas las cosas que no están bien, que nos vemos incapaces de hacer algo, ni siquiera encontrar un cauce de solución. Y aun en el caso de intentar hacer algo, es a costa de mucho esfuerzo personal y material, sin que realmente se perciban mejoras. Se tiene la impresión de que todos los esfuerzos se estrellan contra un muro inamovible, y ante ese sentimiento de impotencia, la reacción suele ser centrarse uno en sus propios asuntos y no querer plantearse otros temas, a no ser que nos afecten directamente.

JUZGAR:

Uno de esos grandes problemas es el de los pobres. Hoy celebramos la Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco para que en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. En esta cuarta edición, el lema de esta Jornada es: “Tiende la mano al pobre”.

Como indica el Papa al comienzo de su Mensaje, “la pobreza siempre asume rostros diferentes, que requieren una atención especial en cada situación particular; en cada una de ellas podemos encontrar a Jesús, el Señor, que nos reveló estar presente en sus hermanos más débiles” (cf. Mt 25,40). Por eso, “`Tiende la mano al pobre´ es una invitación a la responsabilidad y un compromiso. La libertad que nos ha sido dada con la muerte y la resurrección de Jesucristo es para cada uno de nosotros una responsabilidad para ponernos al servicio de los demás, especialmente de los más débiles. No se trata de una exhortación opcional, sino que condiciona la autenticidad de la fe que profesamos”. (8)

Estamos celebrando la Eucaristía, fuente y cima de la vida cristiana, y el Papa nos recuerda que “La oración a Dios y la solidaridad con los pobres y los que sufren son inseparables. Para celebrar un culto que sea agradable al Señor, es necesario reconocer que toda persona, incluso la más indigente y despreciada, lleva impresa en sí la imagen de Dios”. (2) Y la 1ª lectura, por medio de la mujer hacendosa, nos ha invitado a hacer como ella, que abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Si nos tomamos en serio la fe cristiana, “el encuentro con una persona en condición de pobreza siempre nos provoca e interroga. ¿Cómo podemos ayudar a eliminar o al menos aliviar su marginación y sufrimiento? ¿Cómo podemos ayudarla en su pobreza espiritual?”. (4)

Y es verdad que a menudo nos ocurre lo que hemos dicho: nos sentimos impotentes para actuar, por eso el Papa nos dice: “Las malas noticias son tan abundantes en las páginas de los periódicos, en los sitios de internet y en las pantallas de televisión, que nos convencen que el mal reina soberano. No es así. Es verdad que está siempre presente la maldad y la violencia, el abuso y la corrupción, pero la vida está entretejida de actos de respeto y generosidad que no sólo compensan el mal, sino que nos empujan a ir más allá y a estar llenos de esperanza”. (5)

Por eso este domingo, en esta Jornada Mundial de los Pobres, el Señor nos ha ofrecido en el Evangelio la parábola de los talentos, recordándonos que todos tenemos algún talento: “Tender la mano hace descubrir, en primer lugar, a quien lo hace, que dentro de nosotros existe la capacidad de realizar gestos que dan sentido a la vida”. (5) Todos podemos aportar algo, todos podemos “tender la mano al pobre”. No nos es lícito “enterrar nuestro talento”, quedándonos sin hacer nada: “La comunidad cristiana está llamada a involucrarse en esta experiencia de compartir, con la conciencia de que no le está permitido delegarla a otros. No podemos sentirnos “bien” cuando un miembro de la familia humana es dejado al margen y se convierte en una sombra. El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera línea, siempre y en todas partes”. (4)

ACTUAR:

¿Sufro de ese sentimiento de impotencia ante los problemas que nos aquejan? ¿Qué significa para mí esta Jornada Mundial de los Pobres? ¿Cómo “tiendo la mano al pobre”, cómo “negocio” con mi talento? ¿Lo veo como algo opcional, o me siento directamente cuestionado?

Lamentablemente no está en nuestra mano solucionar los graves y complejos problemas que aquejan a la humanidad. Pero sí que podemos, todos, “tender la mano al pobre”: “¡Cuántas manos tendidas se ven cada día! Lamentablemente, sucede cada vez más a menudo que la prisa nos arrastra hasta el punto de que ya no se sabe más reconocer todo el bien que cotidianamente se realiza en el silencio y con gran generosidad”. (5)

Pidamos al Señor que sepamos “negociar” con nuestro talento personal para “tender la mano al pobre” en lo sencillo y cotidiano, porque “la finalidad de cada una de nuestras acciones no puede ser otra que el amor. Éste es el objetivo hacia el que nos dirigimos y nada debe distraernos de él. Este amor es compartir, es dedicación y servicio” (10). Y así, cuando lleguemos a su presencia, el Señor pueda decirnos, como en la parábola: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor. Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.

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Homilía XXXII del TO-A

Educar en la responsabilidad

VER:

Cuando entré al Seminario, todos disponíamos de llaves de la puerta y por tanto teníamos la posibilidad de entrar y salir a cualquier hora. Alguna persona se sorprendió de ello, diciéndome que eso daría pie a que alguno “se escapase”; yo le respondí lo que a nosotros nos dijo el Rector al iniciar el tiempo de Seminario: “Es que hay que educar en la responsabilidad, porque en el futuro nosotros tendremos que organizar nuestra vida sin depender de que alguien nos controle para comportarnos como debemos”. Y quienes vivimos esa etapa creo que hoy agradecemos mucho que se nos diese esa posibilidad de “educarnos en la responsabilidad”. Porque es más fácil imponer una norma, o limitarse a obedecer, que esforzarse en hacer lo debido por convencimiento propio. Sigue leyendo


Homilía de Todos los Santos-A

La vida del mundo futuro

VER:

Al iniciar este curso pastoral, pensando en todo lo que hay que tener en cuenta por la pandemia, una agente de pastoral dijo: “La parte organizativa por el coronavirus absorbe de tal modo que al final todo el esfuerzo se centra en cómo hacer las cosas, y a los demás aspectos no se les presta casi atención”. Y vimos que tenía razón. Nos fijamos mucho, y hay que hacerlo, en cumplir la normativa vigente, pero no habría que descuidar el sentido, la razón por la que hacemos las cosas. Sigue leyendo


Homilía XXX del TO-A

Obras son amores…

VER:

En un servicio de mensajería instantánea, una persona compartió una situación personal complicada, e inmediatamente obtuvo un montón de respuestas a su mensaje, del estilo de “estoy contigo”, “te apoyamos”, “ánimo, tú puedes…” junto con muchos emoticonos de besos, abrazos, manos en oración… Pero aparte de esto, nadie le ofreció una ayuda concreta, todo quedó en esos mensajes. Un conocido refrán afirma que “obras son amores y no buenas razones”, para significar que el verdadero amor se expresa con hechos y no con simples palabras por muy bonitas que sean. Sigue leyendo


Homilía XXIX del TO-A

No hagamos un “sinpa”


VER:

Desde hace un tiempo, lamentablemente se ha popularizado la expresión “hacer un sinpa”. Consiste en que una o varias personas se marchan de un bar, restaurante, gasolinera o cualquier otro servicio “sin-pa-gar” lo consumido. Algunas personas que lo han hecho se jactan de ello, pero no piensan en las consecuencias que tiene no sólo para las víctimas de su delito, sino para ellos mismos, porque puede acarrearles una multa e incluso, si reinciden, penas de prisión. Sigue leyendo


Homilía XXVIII del TO-A

¿Estamos entrenados?

VER:

Llevamos ya ocho meses afectados por la pandemia del coronavirus y, dejando aparte a los irresponsables, al resto nos está costando sobrellevar esta situación, sobre todo a quienes más directamente la han sufrido y están sufriendo por haber enfermado, o haber perdido a un ser querido, o haberse quedado sin trabajo. Pero también se hace pesado a quienes, no viéndose gravemente afectados, son responsables para llevar la mascarilla, se ponen gel hidroalcohólico, guardan la distancia de seguridad, respetan los protocolos establecidos, soportan las colas en los comercios… Aunque se procura llevar esta situación lo mejor posible, el ánimo suele estar bajo y en más de una ocasión protestamos y manifestamos el cansancio y las ganas de que todo esto pase. Sigue leyendo


Homilía XXVII del TO-A

Caer en la cuenta

VER:

Muchos niños de ciudad creen que los alimentos que venden en tiendas y supermercados salen así de las fábricas. Desconocen los procesos de la parte agrícola, ganadera o pesquera, y no caen en la cuenta de todas las personas que trabajan, de todas las tareas que hay que realizar y del tiempo que se emplea para que esos alimentos lleguen a las tiendas. Y en general, esto mismo ocurre en muchos aspectos de nuestra vida ordinaria: utilizamos servicios o participamos en actividades sin caer en la cuenta de todo y de todos los que hay detrás de lo que habitualmente utilizamos, y damos por hecho que siempre van a estar ahí, disponibles cuando a nosotros nos venga bien. Sigue leyendo


Homilía XXVI TO-A

Lo que cuenta es el final

 

VER:

Hace unas semanas saltó la noticia de que el Rey emérito dejaba España mientras duraba la investigación acerca de unas presuntas irregularidades en temas económicos. Aunque en éste y otros casos habría que mantener siempre la presunción de inocencia hasta que el tribunal competente se pronuncie, muchas personas “dictaron sentencia condenatoria” y hubo una gran cantidad de comentarios negativos hacia su persona, sin tener en cuenta su contribución positiva como Jefe del Estado. Como dijeron algunos, ha sido un mal final para una buena trayectoria. Sigue leyendo