Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet


Homilía del Corpus

 “SOMOS LO QUE COMEMOS”

- 20190630-Corpus 12

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Muchas veces hemos escuchado la frase: “Somos lo que comemos”. Hace unos años, escuchábamos que algunas personas se habían hecho vegetarianas. Si vemos la definición en el diccionario nos dice: “Régimen alimenticio basado principalmente en el consumo de productos vegetales, pero que admite el uso de productos del animal vivo, como los huevos, la leche, etc”. Y también 2. m. “Doctrina y práctica de los vegetarianos”.

Pero actualmente escuchamos que muchos se han hecho veganos El veganismo es: “Actitud consistente en rechazar alimentos o artículos de consumo de origen animal”.

Como vemos, la alimentación se ha convertido en una doctrina, en una práctica, en una actitud. Todo un estilo de vida. Nos dicen algún artículo al respecto: “Lo que comemos es salud integral; salud en la dimensión física, mental, emocional y espiritual”, “Lo que comemos es vida, es energía y nutrientes para poder vivir”, “Lo que comemos es compromiso, concienciación, responsabilidad individual y colectiva”. Por tanto, la expresión “SOMOS LO QUE COMEMOS” encierra todo un lema de vida.

Y si lo que comemos nos alimenta, trasforma nuestra vida, nuestro cuerpo, y se convierte es todo un estilo de vida, nosotros como Cristianos, también tenemos que preguntarnos si “somos lo que comemos”, si se nos nota que recibos el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Nuestro alimento es la Eucaristía, pero si en nuestra vida no se nos nota lo que comemos, ¿qué somos? Hemos de reconocer que muchas veces ni nos acercamos asiduamente a celebrar la Eucaristía dominical, y como mucho lo hacemos por compromiso, en bodas, funerales, Primeras Comuniones… Entonces, ¿cómo vamos a ser lo que comemos?

Si la alimentación refleja el estilo de vida que queremos llevar, la Eucaristía lo es mucho más. Como escribió el Papa Benedicto XVI en “Sacramentum caritatis”, es un Misterio que se ha de creer, que se ha de celebrar, que se ha de vivir. Y si no nos alimentamos de la Eucaristía con esta intención, hacemos bien en no comulgar por no estar preparados, porque como nos dice San Justino: “A nadie le es lícito participar de la Eucaristía si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó”.

No olvidemos que es Jesús mismo quien nos dice: “Tomad, comed, esto en mi Cuerpo. Tomad, bebed, esta es mi Sangre”, para que recibiéndolo, nos transformemos en Él mismo, y con Él, por Él y en Él podamos construir su Reino. Para que hagamos de la Eucaristía todo un estilo de vida, para que nuestra doctrina, nuestra práctica, nuestra actitud en la vida sea Jesucristo mismo. Para que “seamos lo que comemos”, pan partido, repartido y compartido para la vida del mundo.

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Preparando la Procesión del Corpus

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Homilía XIII del TO-C

Vocación a la libertad

13 TO-C

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VER:

Una de las máximas aspiraciones del ser humano, desde el principio de los tiempos, es la libertad, y así se recoge en la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 como un ideal común para todos los pueblos y naciones: “Todos los seres humanos nacen libres… (Art. 1); Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad… (Art. 3); Nadie estará sometido a esclavitud…” (Art. 4). Esta libertad debe concretarse en todos los ámbitos: político, social, religioso, económico, familiar… y también en lo personal. Pero sabemos que a menudo se confunde la libertad con “hacer lo que me dé la gana”. No hay que olvidar que la libertad es la facultad de obrar de una manera u otra, y por tanto, podemos utilizarla para el bien o para el mal. Y seremos responsables de nuestra decisión en uno u otro sentido, y de sus consecuencias. Sigue leyendo

Fiesta, Eucaristía y Cena

Cartel_Sábado

“Historia de un abuelo”

Me viene a la mente una historia: “Hace ya algún tiempo, había un abuelo preocupado y ocupado por conseguir que su familia estuviese unida. Tenía muchos hijos, nietos y biznietos… Lo cual suponía que se generasen muchos núcleos familiares, y. cada uno iba a la suya.

Él, para que la familia permaneciese unida, hacía todos sus esfuerzos. Él insistía que todos eran de casa, que la casa era de todos. Unos se implicaban más, otros se implicaban menos. Unos lo vivían más, otros lo vivían menos.

Como cada uno iba a la suya intentaba hacer cosas para que todos estuviesen unidos y todos se sintiesen como en casa, pero no siempre lo conseguía.

Un año intentó reunir a todos en una fiesta familiar, y organizó toda una semana de fiesta.

Uno de los hijos también quería celebrar una fiesta y habló con el padre. A éste le pareció bien, pues pensaba que así estarían toda la familia más unida, sabiendo que muchos miembros de la familia iban a la suya, y así era un buen motivo para estar todos juntos, fraternalmente, como miembros de una gran familia.

El abuelo invitó con una carta a todos sus hijos a las fiestas, y en esa semana de fiestas habría una comida de fraternidad, hermandad. (La cenas y banquetes, comer, cenar juntos son momentos muy importantes de la fiesta. Tampoco hace falta gastarse mucho dinero para reunirnos entorno a una mesa. Lo importante es el compartir como hermanos).

El abuelo estaba muy contento de poder reunir a toda su familia, hijos, nietos, biznietos… a la cena.

El abuelo todo lo que hacía era para que todos los miembros de la familia se sintiesen como en casa. (Como en todas las familias, sobre todo si son grandes, hay sus más y sus menos).

Pero el amor a la familia, y en la familia, está (debe de estar) por encima de todo, aunque no todos se sientan de la familia.

Y llegó la víspera de la cena familiar, y los miembros de un núcleo familiar votaron cenar, pero no con el abuelo y los demás miembros de la familia, sino por separado. También otros núcleos familiares, pese a que se les invitó, por otros miembros de la familia, optaron por hacerlo por separado”.

Ahora, yo os pregunto: ¿Qué tiene que hacer el abuelo?


Homilía del Corpus Christi-C

Cristo “se deconstruye”

Corpus

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VER:

Desde que, hace unos años, se puso de moda la alta cocina, es muy común que los alimentos se presenten en grandes platos, de diferentes diseños, en cuyo centro se encuentra la ración correspondiente, que suele ser bastante pequeña y parece que “se pierde” en esos recipientes. El precio de estos menús suele ser bastante alto, pero se intenta justificar alegando a los ingredientes utilizados (de primera calidad), al proceso de cocinado (bastante complejo) y a la presentación (muy elaborada), que a veces no recuerda para nada el producto original. Así, hace unos años, un famoso cocinero español presentó una “tortilla de patata deconstruida”, cuyo aspecto exterior no se parecía a lo que estamos habituados cuando pensamos en una tortilla de patata (de hecho, se servía en una copa de cóctel), pero que realmente contenía todos los ingredientes de una clásica tortilla de patata. Sigue leyendo